Recuerdo como anécdota la noche antes de la presentación, le escribí a un buen amigo, Walter Méndez, quien dirigió conmigo la obra preguntándole: Walter, si alguien te invitara a una obra de teatro, y la obra de teatro fuese “Brilla, Brilla, Estrellita” ¿saldrías conforme de la presentación o saldrías hablando paja?, estaba obviamente en mis 20 minutos de inseguridad, recuerdo que Walter me respondió: “Tranquila que todo va a salir bien, mañana será un día mágico”, y así fue, todos quedaron muy conformes, brillamos esa noche.
Siguiendo la línea de las anécdotas varias personas me desearon suerte con aquella famosa frase cliché “Rómpete una pierna”, pues sonara gracioso, pero no fue muy agradable una serie de eventos desafortunados que se desembocaron en mi, llegando a preparar todo faltando 1 hora para el estreno, corrí a cambiarme de ropa, a una mas adecuada para recibir y saludar al publico, en la carrera entrando al baño la puerta no tenia pomo, y con la pieza de metal que sobresalía me rasguñe el brazo rompiendo mi chaqueta, y causándome una herida feísima, bueno lo supere, corrieron por curitas y listo, luego en el escenario, dándole una charla motivadora a los actores, pise en un mal sitio y caí en una trampilla de las tablas, fue horrible, me ataque de la risa, quede medio cuerpo dentro del piso, mi madre corrió a ver que me paso, casi llora, era de caricaturas la situación, en la aparatosa caída me lastime bastante la pierna izquierda, ironías del destino, pero en realidad estuve cerca de romperme una pierna. Hablando de clichés del teatro, tuvimos un papel, específicamente el de la profesora Diana, que se lo ofrecimos a 3 personas distintas y cada persona que lo aceptaba caía enferma, termino interpretándolo la primera chica que lo acepto, que salio de su hospitalización directo a la presentación después de un dengue hemorrágico que padeció.
El elenco se comporto a la altura, hubo algunos inconvenientes con el sonido, pero salimos adelante rápidamente, en líneas generales fue un éxito. La noche del 07 de diciembre del 2009, va a quedar grabada en mi mente para siempre, no hay sustancia alucinógena que valga cuando los aplausos se apoderan de ti, definitivamente me declaro adicta a ellos, de hoy en adelante procurare seguir una línea de éxitos para recibir más y más aplausos. Se que parece tonto, pero es la realidad, de hecho tengo varios proyectos, me gustaría llevar al teatro otras historias que tengo, quiero materializar ese montón de letras, ya estoy trabajando en eso.


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